Teresa lleva casi diez años casada, tiene un hijo de siete y un negocio propio que saca adelante con puño de hierro. Desde afuera, su matrimonio se ve sólido: un esposo que es, según sus propias palabras, “buen papá” y “buen esposo”. Pero la rutina, el trabajo y el cansancio fueron apagando poco a poco la pareja que alguna vez fueron, dejando solo a dos padres compartiendo una casa.

Todo se quiebra en silencio durante la pandemia: una crisis económica en su negocio, la muerte de su abuela, una depresión que nadie en su casa parece notar. Teresa empieza a sentir que su esposo la mira sin verla, que sus intentos por pedir atención chocan contra un muro. Sin darse cuenta, comienza a alejarse un poco cada día.

Y entonces reaparece él: alguien a quien conoce desde hace siete años, con quien siempre hubo un coqueteo que jamás cruzó la línea… hasta que empieza a trabajar a su lado. Las cenas se alargan, las conversaciones se vuelven refugio, y algo que llevaban conteniendo por años empieza a resquebrajarse noche tras noche, viernes tras viernes.

Una canción sonando justo en el momento exacto pareció ser una advertencia. Teresa la ignoró. Lo que pasó después cambiaría todo entre ellos… y entre ella y su matrimonio. ¿Hasta dónde llegó esa noche? ¿Y qué pasó cuando las reglas que ambos se impusieron empezaron a romperse una por una?

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