En un pueblo pequeño, donde todos saben todo, ella lo conocía apenas de vista: era el amigo de su hermana, el muchacho que llegaba de visita y al que ella solo saludaba antes de meterse a su casa. Él se fue lejos durante muchos años, y un día le llegó una solicitud de amistad. Así empezaron tres años de mensajes y llamadas a distancia, con señales que ella prefirió no ver: cambios de humor cuando tomaba, celos de sus amigos y una noche en que él la insultó solo porque ella no hacía lo que él quería.

Cuando él regresó, todo se volvió confuso. Un día publicaba que tenía novia y se despedía para siempre; al otro, la felicitaba por su cumpleaños como si nada. Llamadas a las cinco de la mañana desde un número desconocido, un supuesto “admirador” que resultó ser él, salidas con su sobrina como chaperona y un celular que no dejaba de sonar con un nombre de mujer en la pantalla. “Son unos amigos que me invitan a tomar”, le dijo. Ella le preguntó una y otra vez si tenía a alguien. Él siempre respondió que no.

Una noche de tormenta lo cambió todo. A partir de ahí, él empezó a desaparecer: “voy en una semana”, “voy en quince días”… y nunca llegó. Ella tenía algo muy importante que decirle, y mientras el pueblo empezaba a murmurar, una llamada de una desconocida le reveló una parte de la historia que jamás imaginó.

Hoy, años después, ella saca adelante sola lo más bonito que le dejó esa historia, y se atreve a contarlo todo para soltarlo y, por fin, sentirse escuchada. Porque todavía carga una pregunta que nadie le ha respondido: ¿qué fue ella para él, su novia o su amante? ¿Y qué va a decir el día que le pregunten por la verdad?

Relato 136 de Infieles Podcast. Aquí te escuchamos: si quieres contar tu historia, usa el botón de WhatsApp de esta página.