En este episodio no hay llamada. Hay una invitada que vivió lo mismo que muchos de los que escriben al podcast. Pau Hernández sobrevivió a una relación larga con un narcisista, y para entender cómo había terminado ahí se puso a estudiar el tema hasta volverse experta. Lo primero que aclara es que el narcisismo no está de moda. Siempre ha existido. Lo que cambió es que ahora por fin podemos nombrarlo y alzar la voz. Y no pasa solo en pareja: también hay relaciones así con padres y hermanos. Dice algo que duele escuchar: el narcisismo es un trastorno de la personalidad y no se cura. No cambia con terapia, ni con promesas, ni porque “ya le cayó el veinte”. Esa esperanza de que algún día va a cambiar es justo lo que mantiene a tanta gente atrapada durante años. Y con el tiempo no mejora, empeora. Explica que hay tres niveles, como una pirámide. Abajo está el narcisista, que no siente empatía y usa a las personas. En medio, el psicópata integrado, que tampoco siente nada pero aprendió a fingirlo tan bien que parece encantador. Y arriba, la tríada oscura, que además disfruta lastimar. Los que más buscan son los muy empáticos, los que siempre encuentran una excusa para justificar al otro.

Pau explica cómo te atrapan. Al principio te escuchan como nadie, te preguntan todo, y tú sientes que por fin encontraste a alguien igualito a ti. Pero no te están conociendo: están tomando nota. Arman una máscara a tu medida con lo que tú misma les contaste. Nadie entra a una relación así con gritos ni golpes. Todos entramos a algo bonito. Luego llega el primer pleito, después cada quince días, luego cada semana. Un día bien, un día mal. Ella dice que eso engancha al cerebro como una adicción, porque el cerebro prefiere lo malo conocido. Lo explica con un experimento: un pez grande que se estrella contra un vidrio para alcanzar su comida, hasta que deja de intentarlo. Cuando quitan el vidrio, ya ni se mueve. Así se queda una persona después de años de abuso. Y por eso pide que nadie diga “pues tú lo permitiste”. Si no has vivido en esa prisión, no juzgues. Habla también del “sótano secreto”: fotos, videos y conversaciones que algunos guardan como trofeos. Ella lo encontró en una computadora, y lo primero que sintió no fue coraje con esas mujeres, sino lástima por ellas.

Sobre la infidelidad es muy clara. No es un error, es una decisión. No te tropezaste y caíste encima de otra persona. Es buscarla, contestarle, ponerse de acuerdo, bañarse pensando en lo que iba a hacer, manejar hasta el lugar y decir que sí. Son muchas decisiones seguidas, y en ninguna se detuvo a pensar en cómo te iba a destrozar. Para ella la infidelidad es un tipo de abuso, aunque la gente lo minimice. Dice que si alguien engaña a su pareja, también puede engañar a su socio, a sus clientes y a sus amigos. Pide que la sociedad deje de aplaudirlos. También pone una alerta: si cuando lo estás conociendo habla pestes de su ex, ya sabes cómo va a hablar de ti algún día. Y le habla directo a quien está pasando por esto: la infidelidad no te define. No te pasó porque subiste de peso, porque te embarazaste o porque dejaste de pintarte el pelo. Te pasó porque la otra persona es así. Cuenta que ella también cargaba con culpa y vergüenza, hasta que entendió que la culpa tiene que cambiar de bando.

La última parte es sobre cómo empezar a sanar. Lo compara con un foco que se rompe. Al recoger los pedazos te vas a cortar, pero puedes elegir si aprietas el vidrio en el puño o lo llevas en la mano abierta hasta el bote de basura. No eliges lo que te pasó, pero sí cómo lo cargas. Cuenta que hubo días en que llevó a sus hijos a la escuela en pijama, llorando, y aun así llegaron desayunados y a tiempo. Una maestra paró el tráfico para darle un abrazo. Recomienda dos cosas: autocompasión, hablarte como le hablarías a una amiga que te cuenta lo mismo, y rendición amorosa, que no es quedarte quieta sino hacer todo lo que puedes y soltar lo que no controlas. Lee una frase que se le quedó grabada: todo juicio es una confesión. Al final le agradece al podcast porque, dice, ayuda a que quien escucha no se sienta solo, y adelanta que viene su libro para quien está atrapado, para quien ya salió y para quien quiere acompañar a alguien. ¿Cuál de estas ideas te hubiera gustado escuchar cuando más lo necesitabas?

Relato 143 de Infieles Podcast. Aquí te escuchamos: si quieres contar tu historia, usa el botón de WhatsApp de esta página.